Tecnología, tradición y saber artesanal del siglo XVIII
Los Barrios Alfareros
Los Barrios Alfareros
La intensa producción alfarera desarrollada entre los siglos XVI y XIX hizo que numerosos alfares con sus hornos se construyeran en distintas localizaciones de la villa. En un primer momento, los alfares se distribuían entre aquellos que estaban intramuros y los que se encontraban extramuros, los primeros localizados fundamentalmente en el entorno del Convento de la Merced y los segundos repartidos en diversas localizaciones dentro del casco urbano.
A raíz del incendio originado en 1725 por un horno de alfarería y que redujo a cenizas varias casas, el ayuntamiento obligó a todos los alfareros intramuros a sacar sus hornos fuera del perímetro que marcaba la muralla para evitar peligros. Así, en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1753, se recoge la distribución, en ese momento, de todos los alfares de Almazán
Los Alfares del Barrio de la Merced > Situados desde la zona del Henchidero hasta la Puerta de Herreros, encontramos 6 “Casas-Obrador con horno de alfarería”. En este enclave resistió hasta 1964 el último horno de Almazán, el de Severiano Muñoz Varas, excavado y documentado recientemente por nuestra asociación y visitable con nuestra guía.
Los Alfares de la Puerta del Mercado > Recientemente descubierto arqueológicamente, este “polígono industrial alfarero” recoge, en apenas 300 metros, 7 Obradores de Alfarería con 8 hornos. Hoy, esta zona conforma un yacimiento arqueológico cerámico único, en el que se pueden observar libremente los restos originales de uno de aquellos hornos del siglo XVIII.
Los Alfares de Las Tenerías > Aunque hoy en esta zona no queda ningún resto visible más allá de los cascotes que aparecen cada vez que se hace un agujero y un horno que se sabe permanece enterrado, este barrio a orillas del Duero contaba en 1753 con 6 Obradores y 2 Hornos de alfarería propiedad de las monjas Clarisas.
La Distribución
Con 25 hornos a pleno rendimiento, la Villa de Almazán creó una inmensa cantidad de piezas que llegaron mucho más allá del ámbito local, lo que la convirtió, sin duda alguna, en uno de los principales centros alfareros peninsulares si nos fijamos en su área de distribución. Transportadas, seguramente, en una más que eficiente red de carreteros a lo largo del corredor del Duero, hoy en día encontramos Cerámica de Almazán en numerosos contextos de todo el Noroeste peninsular.
Las Producciones
Además de todos los elementos relativos a la vajilla de mesa que nos podamos imaginar porque los seguimos utilizando hoy en día como platos, platillos, cuencos, jarras, jarritas, tazas sin asa (pocillo o jícara) … y otros que ya no son tan comunes como las mancerinas o los especieros-saleros. Almazán fabricó también otros productos que venían a cubrir las necesidades de la época como las bacías de barbero, los tinteros, las benditeras o las pilas bautismales. De serie o por encargo, fueron numerosas las elaboraciones que salieron de nuestros alfares, conozcamos algunas curiosidades…

Platos Rituales Funerarios
Los platos de Almazán, quizá por sus decoraciones simbólicas, fundamentalmente la de la Palma, eran muy utilizados en rituales como el de los platos de sal en toda Castilla, acompañando y protegiendo al difunto en su tránsito hacia la eternidad

Botes de Farmacia
Durante la Edad Moderna, las farmacias de toda España eligieron como método de almacenaje de sus medicamentos estos elegantes recipientes cerámicos. Almazán también creó aquí su propio estilo elaborando botes, pastilleros y orzas con formas redondeadas y decoraciones en azul sobre blanco

Los Azulejos
Aunque no de producción muy extensa y elaborados más para un ámbito local, los alfares de Almazán también crearon azulejos, fundamentalmente para decorar las capillas de las iglesias.

Las Placas de Censo
Durante el S.XIX nuestros alfares abastecieron a las localidades cercanas de estos elementos que servían para nombrar las calles, numerar las casas, describir edificios e incluso señalar acontecimientos.


